Hace mucho que no me daban ganas de escribir por aquí…excepto por mis post spam de recados poco interesantes y mi temporada de sólo poner videos de canciones y eso…
Hoy… me siento como triste, desde que entré a trabajar me he puesto a pensar en muchas cosas, he aprendido y entendido otras, han sucedido tantas cosas que no sé ni cómo empezar a describir todo lo que me ha sucedido.
Pero una de las cosas qde las que me he dado cuenta últimamente, es de que he descuidado principalmentes a mis amistades… y eso obviamente ha repercutido en mí. Me siento muy sola.
En realidad, supongo que no puedo charle toda la culpa al trabajo, pero desde que entré a trabajar en realidad siento que no tengo tiempo ni para mí ni para nada. Eso me pone muy triste. Todos los días me siento atrapada en una monótona rutina que se repite una y otra vez y no se acaba. Qué irónico, eso era precisamente lo que no quería que sucediera…
Pero bueno, el punto en realidad no es quejarme de cuánto detesto el trabajo, sino simplemente, no sé, ¿recordar? Me puse a ver fotos de hace años y recordé todas las cosas alegres y divertidas que he tenido, aunque también me pone triste darme cuenta lo rápido que se va el tiempo.
En realidad he disfrutado mucho de los años anteriores, de toda mi vida, por eso me pone triste que cosas tan buenas hayan durado tan poco y ahora se vean tan lejos. Fueron cosas tan buenas que me da tristeza saber que ya quedaron atrás. Sé que así es la vida. Y sé que todavía me quedan muchas cosas por vivir tan buenas como hasta ahora.
Pero en éstos momentos, en el que sólo vivo mirando diez pasos adelante, sin detenerme a ver el hoy, no puedo sino mirar atrás. Sé que no será así siempre, sé que esto es temporal, y sé que no es tan malo como a veces me lo parece.
Pero no me gusta no tener tiempo como antes. Entiendo que no siempre se puede hacer lo que uno quiere, pero me siento muy triste saber que probablemente jamás podré tener la libertad, la despreocupación y el tiempo que tenía.
Ya no soy una niña, qué va, ahora tal vez ya ni siquiera sea una adolescente. ¿Pero eso quiere decir que soy un adulto? Ciertamente no me siento así.
Y en lo único que pienso útlimamente es ‘cómo quisiera estar en la escuela … cuántas ganas tengo de regresar’ como queriendo creer que eso será el remedio al desequilibrio que he vivido en estos meses, pero en realidad me cuesta creer que lo será.
Comienzo a ser consiente de que las cosas jamás volverán a ser como fueron. No podré tener lo que tuve el año pasado, o el anterior a ese, o el anterior…
Eso me asusta. Me asusta pensar que jamás voy a encontrar el equilibrio para mí.
Todos estos meses he tratado en vano de hallarlo en distintas cosas… cosas un tanto estúpidas quizá, pero sin ellas, estoy segura de que me habría vuelto loca, o me habría hundido por completo.
Recuerdo diciembre, enero, y hasta febrero, con lo mal que me sentía. Mis días consistían en repasar mi misería constantemente, pensar sin encontrar respuesta, cansarme de pensar, de llorar, de sentirme angustíada, de sentirme deprimida y sin rumbo. De tirarme en la cama sin hacer o pensar nada, de sentarme frente al monitor durante más de 10 horas quizá. Despertar, desyunar, bañarme, comer, mirar la computadora, dormir… lo mismo todos los días. Recuerdo que cuando me invitaban a salir, la mayoría de la veces decía que no, recuerdo que cuando mis papás intentaba hacerme salir, les decía que no tenía ganas, cuando me preguntaban si necesitaba algo, repondía un ‘nada’ vacío.
Luego, estuvo marzo. Un marzo lleno de discusiones, pero que no sé cómo ni porqué comenzó a pasar rápido.
Abril… y el trabajo. Abril en realidad fue el mejor mes que he tenido en este año. Sentía que al fin estaba retomando el rumbo, que nada me haría darme por vencida, que podía seguir intentado una y otra vez, que podía mantener mi actitud positiva. Abril fue una bendición. Pero mayo…
Mayo fue terrible. El trabajo, que apenas comenzaba, ya me había cansado; en realidad, me había agotado por completo. Me consumió por completo, y no de buena manera. Lo único que podía pensar a diario era cuánto deseaba que el mes terminara. Y así fue…
Me cambiaron el horario, y otra vez, me aferré a la idea de que ésa sería la solución a todo. Pero no lo fue. Junio, ni siquiera va a la mitad, y sigo sin poder encontrar equilibrio alguno. Cada vez me siento más sola, más atrapada en ésta rutina, más alejada de todo y de todos. Hasta de mí.
He intentado buscar refugio en mi música gay, pero sé que eso es sólo una salida fácil. Intente buscarla en hacer planes, ¿pero de qué me sirve mirar tan adelante cuando ni siquiera puedo enfrentar mi hoy?
Marzo, abril, mayo, junio… he dejado de pensar sólo en mí, pero mi refugio ahora es dedicarle todo mi tiempo, mi energía , mis pensamientos a mi mamá, ¡qué noble!, podrían pensar, ¿pero es así? ¿o es acaso otro más de mis escapes?
Tengo miedo. Pero más que nada, estoy cansada, de seguir con lo mismo, de saber que aún me queda camino por delante.
Más que nada, simplemente estoy desesperada por la llegada del mañana.
No sé cómo hacer para sacar adelante lo que falta de camino.
Trato de convencerme de que no estoy tan lejos, de que ya voy a mitad de camino, pero yo misma me acongojo, me abato, me deprimo de pensar en que me queda volver a vivirlo todo otra vez para darle final.
Siento que se me acaban las fuerzas, de pronto ya no tengo ni las necesarias para recordarme que tan ridículo es todo esto, que tan fácil en realidad debería ser.
Igual que en mayo, lo único en lo que puedo pensar es en cuánto deseo que no sólo junio, sino también julio se terminen.
En cuánto deseo volver a la escuela, ya no sé si para seguir mi camino o para dar por terminado éste que me tiene tan cansada.
Y todos los días es el mismo pensamiento, ‘Por favor, que el 23 de Agosto llegue rápido’.
Aunque tal vez esté ya consciente de que ésa tampoco será la solución.
Pero aún así… es lo mejor que puedo pensar ahora.